Siempre hay términos, frases, letras de canciones, palabras
y demás que poseen diversos significados que en muchos casos desconocemos, que
pertenecen al presente o al pasado o a ambos por una especie de reciclaje lingüístico.
Para todo eso existe esta sección diversa en sí misma, que hemos denominado “de
dichos, lunfardos y otras hierbas”, la cual esperamos que los invite a
participar, corrigiéndonos y compartiendo sus posibles conocimientos al
respecto.
Hoy: diccionario español/popular. Letra G.
vGato: mamífero carnívoro, domestico, astuto y
hábil cazador de roedores./// Persona de dudosa (muy dudosa) moral sexual./// Máquina
elevadora portátil para alzar grandes cargas a pequeñas alturas./// Bolsa en
que se guarda dinero./// Persona que realiza las tareas que otro le ordena, en forma
subordinada. Utilizado particularmente en el ámbito carcelario (también
esgrimido en los barrios populares con significado despectivo. Ejemplo: “Eh,
estas re-zarpado en gato amigo”./// Danza folclórica argentina.
vGorra: Prenda para cubrirse la cabeza, sin copa
ni alas./// Forma displicente de denominar a las fuerzas policiales en los
barrios populares. Por extensión, aplicable a aquella persona que habla lo que
no debe, sobre quien no debe, con quien no debe o que lleva a cabo un acto de
clara delación. (ejemplo de aplicación: “Eh, te re-pusiste la gorra amigo”).
vGuacho: Cría de un animal./// Que ha quedado
huérfano./// Persona pequeña, en muchos casos biológicamente. También utilizado
de manera popular con sentido despreciativo en referencia a su posible
inmadurez o estupidez (ejemplo de aplicación: “Eh guacho, quédate piola”).
Diminutivo… Guachin: Persona pequeña. Termino utilizable tanto de forma
semi-cariñosa como semi-burlona, en especial, en los barrios de bajos recursos
económicos. Patricio López Camelo
sábado, 14 de diciembre de 2013
30 años de Democracia
Con mis amigos mantenemos una
saludable costumbre: conversar de política.
El otro día, uno de ellos vino con su señora de visita.
En un momento las mujeres se
fueron a la cocina, donde mi señora se dispuso a preparar unas pizzas para
cenar todos juntos.
Con mi amigo continuamos tomando mate. El televisor encendido desde un
rincón nos traía imágenes desde la Plaza de Mayo. En un momento los dos nos
quedamos en silencio mirando el televisor.
- Decime ¿qué carajo estamos
festejando? - dije alzando un poco la
voz-
Mi amigo me miró un poco desconcertado y buscó
una respuesta
– Bueno
treinta años de democracia de forma interrumpida no es poca cosa, me parece.
- ¡Me parece una mierda!,
cada vez estamos peor.
- En parte es cierto lo que
planteas, la democracia aún no ha podido resolver algunas cosas… Esto es el problema del vaso, vos lo ves
medio vacío, yo en cambio lo veo a medio llenar. Todo es cuestión de miradas.
-
Puta, digo yo, me debo estar
quedando ciego porque no veo ni el vaso.
- Mi amigo sonrió resignado-.
- Lo que veo es que treinta años de democracia
han cristalizado y profundizado una sociedad que cada día es más desigual. Que
el trabajo que comenzaron los milicos, los políticos lo consolidaron. Mirá la
educación, seis pibes de cada diez salen de la secundaria sin saber leer y la
mitad que ingresan abandonan.
- Es cierto, pero me tenés que reconocer que
por primera vez en la historia se destina el seis por ciento del P.B.I en
educación y eso es un acierto de la democracia.
- Replicó mi amigo con énfasis-
- Esa es una trampa, la mayor parte de esa
guita va a parar en forma de subsidios a los colegios públicos de gestión
privada. Un negocio formidable, un tipo
pone una escuela y el estado le paga los sueldos de los profesores y además le
cobra una cuota a los padres. Las escuelas del estado se caen a pedazos, lo
primero que hace una persona cuando tiene trabajo es sacar a sus hijos de la
escuela estatal.
Le
ofrecí otro mate a mi amigo y continué hablando…
A este
país lo hicieron mierda. La brecha entre los mas ricos y los mas pobres es de
25 veces ¿Sabes de cuanto era en el año 74?
- mi amigo negó con la cabeza-
- De apenas 8 veces, este país tenía un grado
de integración, existía movilidad social ascendente. La salud, la educación, la
justicia, todo esta arrasado. Había
trenes, se comieron cien mil kilómetros de vías…
- Eso
lo comparto, lo que hizo Menem fue devastador.
- No sólo
Menem, todos fueron cómplices. Un día tomate el trabajo y revisá el currículo
de cada político. De diputados saltan a senadores,
a gobernadores o ministro y cuando caen un poco en desgracia son asesores, pero
siempre son los mismos. Es una calesita, tenemos una democracia hereditaria de
maridos a esposas, o a hijos y hermanos. Los políticos son una casta.
- Bueno, para cambiar esto vos sabes bien lo
que hay hacer: mover el culo de la silla y participar - dijo mi amigo dejando
de lado su anterior tono conciliador-
- Esa es otra trampa, te convidan a jugar y
cuando les conviene te cambian las reglas. ¿O decime que fue el pacto de
Olivos, o las elecciones del 2003 con tres candidatos de un mismo partido, o
las candidaturas testimoniales del 2009 y ese engendro nuevo llamado las PASO?
- Pero tampoco hay que confundirse - continué
hablando-
Los políticos son la línea gerencial, todos
ellos trabajan para los dueños de la Argentina y esos sí que están festejando.
Con la dictadura usaron la violencia, hoy les
sale mas civilizado, usan el consenso de la democracia.
Mi
amigo cada vez estaba más fastidioso, no enojado, nos conocemos de hace muchos
años, como para llegar al enojo. Me miró
y preguntó:
-
No entiendo cual es el punto.
Puteas a la democracia y entonces lo único que queda es la dictadura.
-No, ¡ese es el chantaje que nos
hacen estos tipos! Nosotros o la dictadura.
Lo que yo digo es que hay que terminar con eso.
Esto es una democracia delegativa, hija de otro momento histórico.
Tenemos que pensar en otro tipo de democracia, en una forma directa y
participativa…
En ese momento entró mi señora
con la pizza y la charla tomó otro giro.
Desde el televisor nos llegaban las noticias:
doce muertos, comercios saqueados, miles de compatriotas pasarían la noche
parapetados detrás de las puertas con un arma en la mano para defender lo poco
que tienen.
Jóvenes, hijos de esta democracia, patrullando ciudades, en busca de
algo que rapiñar. Más imágenes… una plaza festejando. El dolor del otro se
vuelve indiferente. La presidente canta y baila con una cacerola en la mano y
un batallón de obsecuentes la acompañan.
Las instituciones de la república prendidas de las tetas de Moria
Casan. Esta es la democracia que
tenemos.
Si querés
llorar, llorá…
Carlos E. Varco
La sociedad se desintegra. Cada
familia en pie de guerra. La
corrupción y el desgobierno hacen
de la ciudad un infierno. Gritos
y acusaciones, mentiras
y traiciones, hacen
que la razón desaparezca. Nace
la indiferencia, se
anula la conciencia, y no
hay ideal que no se desvanezca. Y todo
el mundo jura que no entiende por
que sus sueños hoy se vuelven mierda. Y me
hablan del pasado en el presente, culpando
a los demás por el problema de
nuestra común hipocresía.
El
corazón se hace trinchera. Su
lema es sálvese quien pueda Y así,
la cara del amigo se
funde en la del enemigo. Los
medios de información aumentan
la confusión, y la
verdad es mentira y viceversa. Nuestra
desilusión crea
desesperación, y el
ciclo se repite con más fuerza. Y
perdida entre la cacofonía se
ahoga la voluntad de un pueblo entero. Y
entre el insulto y el Ave María, no
distingo entre preso y carcelero, adentro
de la hipocresía!
Ya no
hay Izquierdas ni Derechas: sólo
hay excusas y pretextos . Una
retórica maltrecha, para
un planeta de ambidiextros. No hay
unión familiar, ni
justicia social, ni
solidaridad con el vecino. De
allí es que surge el mal, y el
abuso oficial termina
por cerrarnos el camino. Y todo
el mundo insiste que no entiende por
que los sueños de hoy se vuelven mierda. Y
hablamos del pasado en el presente, dejando
que el futuro se nos pierda, viviendo
entre la hipocresía.
RUBÉN BLADES
miércoles, 11 de diciembre de 2013
"Detrás de la Cordillera"
Capítulo 1
...El invierno llega a las
puertas de una ciudad
que exterminó la utopíapero no su memoria.
“La revolución es un sueño eterno”
Andrés Rivera
Hacía mucho tiempo que no
andaba por esta parte del gran Buenos Aires.
Todo estaba muy cambiado o por lo menos lo que yo creía recordar, la
memoria nos hace trampa de continuo y nosotros no dudamos de ella. En dos o
tres oportunidades tuve que detenerme a preguntar y debo reconocerlo, no estaba
en el camino correcto.
La primavera estaba en su
última etapa y el calor se había comenzado a sentir. Detuve el auto sobre la parada de los
colectivos y le pregunte a un muchacho
- Disculpá quiero
llegar al cementerio municipal, ¿voy bien por acá?
El muchacho se acercó hasta mi
ventanilla y me indicó
- Seguí por esta unas quince cuadras y una vez
que cruces el semáforo doblá a la derecha y por esa pegale hasta el fondo y ahí
vas a encontrar el cementerio.
-Muchas gracias - agradecí
y continué camino.
Al
llegar estacione el auto cerca de la entrada principal y al bajar un pibe que
no pasaba los diez años me dijo - Don, por unas monedas le cuido el coche.
Busqué en mis bolsillos y al extender mi mano los pibes se habían
multiplicado. Ahora eran un racimo de manos y voces que se entremezclaban ofreciendo
distintos servicios: flores, agua, y hasta el servicio de lavado del auto
completo. Una vez que mis bolsillos se
vaciaron de monedas las cuales trate de repartir con equidad, camine hasta la
entrada principal.
En el portón de entrada me
recibió un cartel enorme con la cara del intendente del municipio y las
bondades realizadas por su gobierno, perdón quise decir gestión. Hace muchos años que nuestros políticos,
dejaron de gobernar y ellos solamente se limitan a gestionar. Es decir, hacer
de gerentes eficientes de los dueños del país.
El cartel me enojó mucho y no debía ser así, ya a esta altura tendría
que estar acostumbrado, que cada intendente maneje su territorio como algo
propio no es cosa sorpresiva para nadie.
En verdad lo que realmente me molestaba era la situación, los
cementerios desde siempre no me gustaron y en este caso muchos menos, venía al
entierro de un amigo.
Con paso decidido busqué la administración, al
abrir la puerta el aire acondicionado produjo un escalofrió que recorrió mi cuerpo
- Cierre la puerta y espere que enseguida lo
atenderemos – Habló una mujer detrás de un escritorio. Mis ojos se fueron acostumbrando a la
penumbra y comenzó a pasar el tiempo.
Diez, quince minutos y desde los escritorios nadie se movía. Dos mujeres
seguían sentadas con la vista fija en la pantalla de la computadora, una
tercera hablaba animadamente por teléfono preparando la salida del próximo fin
de semana.
Mi tolerancia a la espera y a la burocracia llegó a su fin, con paso
resuelto me dirigí hacia uno de los escritorios y alzando un poco la voz
pregunte por el lugar donde enterrarían a mi amigo.
La mujer no se inmutó y sin
levantar la vista de la pantalla contestó -
Sector ocho y luego con ironía agregó - Señor llega tarde, el entierro
ya esta por terminar.
Confundido, desde la puerta
volví a preguntar - Por favor, como hago
para llegar al sector ocho. La mujer del teléfono, dejo su conversación y me
contestó molesta
- Salga al pasillo principal y desde ahí tiene
todos los carteles indicadores, no tiene forma de perderse. Buenas tardes y cierre la puerta
Desde el pasillo aún pude
escuchar la voz de la telefonista decir – Que gente pesada.
Caminé por la calle principal
buscando la señalización de los distintos sectores, tarea para nada sencilla.
Decir cementerio parque no alcanzaba a ser un eufemismo, en todo caso
era más bien una cuota elevaba de humor negro. Todo era una enorme planicie con
escasos árboles raquíticos y algunos manchones verdes de pasto escaso. Tumbas
al ras del suelo con cruces de hierro, flores de plástico y alguna flor natural
marchita.
El sol alto y fuerte lo cubría
todo, mi transpiración me empapaba la espalda y el sector ocho seguía sin
aparecer. Con desgano le pregunte a dos
trabajadores del cementerio que en una carretilla llevaban una corona
- Es allá, cerca del alambrado
del fondo, donde se ve esa gente - Con un gesto agradecí y enfilé hacia lo
indicado alargando los pasos.
Unos metros más adelante pude ver las figuras de veinte hombres y mujeres
alrededor de una tumba abierta. En el
alambrado que separaba el cementerio del barrio dos banderas colgadas: una
argentina, la otra chilena. Más allá del alambrado, en la calle, unos pibes
jugaban a la pelota. Los ojos se me
llenaron de lágrimas.
Me acerqué en silencio y saludé
a cada uno con la mirada, después di unos pasos más hasta el borde de la tumba
y alguien me alcanzó un clavel rojo que tiré sobre el ataúd que estaba envuelto
en una bandera roja.
Una voz a mis espaldas comenzó a
cantar la internacional y las demás la siguieron. Entonces recordé con la
nitidez del rayo el momento en que hace muchos años conocí a mi amigo. Y eso
quiero contarles…
lunes, 9 de diciembre de 2013
Grafos 2.0 tiene el agrado de presentar:
"Relatos del más acá"
Un libro dedicado a los relatos populares, aquellos que hemos escuchado, aquellos que creemos haber sentido, y aquellos que nunca oímos.
La presentación oficial del mismo se realizará el día viernes 20 de diciembre en el Salón Municipal de Exposiciones de San Miguel (esquina av. Perón y J. J. Paso) a una cuadra de la Plaza Muñiz (o Plaza de las Carretas) a las 19:30.
En dicha presentación además de los autores, habrá "Relatos", canciones y sobretodo un espacio de encuentro.
Los esperamos!!!!!!!!!
viernes, 6 de diciembre de 2013
Dormir Despierto
Absenta, esa es la esencia de tu
alma.
Aquella que domina, que me eleva,
que me nutre y que me calma.
Destilas el hada verde de mis
sueños.
Se esparce como jugo en un
líquido
de azúcar y misterio.
Ya no importa que será.
Todo vuelve a resurgir.
Un cristal, viejo café porteño.
Boudelaire tenía razón
Ajenjo, eres la barca en que
naufrago,
hundido en el vicio inmoral
de lo placeres más profanos.
Desdicha, es el caviar de los
suicidas.
Aquel libro francés donde
describen
las mentiras de mi vida.
Se muy bien que todo ya fue dicho.
Llego tarde al paraíso.
De dormir despierto.
Veneno, fluye en mis venas el
destino
La capa de Rimbaud quedó tendida
al borde oscuro del camino.
Poeta, describes reinos
infernales.
Las flores de Artemisa
que desnudan los Pecados
Capitales.
Se muy bien que todo ya fue hecho.
Llego tarde al paraíso.
De quedarme quieto
"Las Flores del mal" te van a
gustar.
"Las Flores del mal" te van a
cambiar.
"Las Flores del mal" ya llegan
hacia ti... Fernand
miércoles, 4 de diciembre de 2013
Detrás de la cordillera
A partir del miércoles 11 de diciembre, de la mano de Carlos Eduardo Varco, nos embarcaremos en un relato de personas comunes que se encuentran con la historia. Dos pueblos, dos naciones hermanas y una época de valor, crueldad y peligro.
Los años oscuros y los tiempos por venir, la amistad y el heroísmo, lo mejor y lo peor del género humano en un marco de aventura, sueños y utopía...
No te pierdas esta novela cuyos capítulos te serán presentados todos los miércoles en "nuestro"... en "tú" blog...
lunes, 2 de diciembre de 2013
Los Toldos
Los indios, que con Justo Coliqueo habían ido a recorrer los campos, descubrieron un lugar ideal de asentamiento cerca de las Lagunitas y Tapera de Díaz (actual localidad de General Viamonte, Buenos Aires).
En julio de 1862 don Ignacio Coliqueo, desde Bragado, escribe al gobernador de la provincia, general Bartolomé Mitre, solicitándole su radicación definitiva en esa zona, en Tapera de Díaz.
Para acelerar el trámite decide viajar, y en persona, realizar el pedido, al ya presidente Mitre. Mediante los oficios de un "lenguaraz", se llega a un acuerdo de palabras y logra la donación de las tierras, con la promesa de realizar las formalidades legales.
En el mes de noviembre, Coliqueo se instala con sus hombres en el lugar de su propiedad con la idea de instalar su pueblo a la manera de fuerte y colonia agrícola.
Esta es una región, que por sus características, recibió el nombre de "Serranilla del Río Salado". Se asentaron en el paraje entre las dos lagunas profundas que hoy conocemos con el nombre de "del Cementerio" y "La Salamanca". Más afuera se encontraban otras como la de "Cotta", la de "Morón", "La Salada", allí iban a abrevar los ganados, los cazadores de ñandú.
Cada capitanejo agrupó a su gente alrededor de su toldo. El centro lo ocupaba el Cacique Coliqueo y su tribu; a lo lejos, los caciques abregados. Algunos hicieron su rancho y sembraron retazos de campo maíz y cebada. Allí se radicaron y hasta ahora quedan sus descendientes.
Coliqueo siempre quiso servir a los cristianos, hasta su muerte. Peleó en contra de aquellos que no querían la paz. Su hijo Simón continuó con el mismo proceder de su padre. Fueron siempre leales, fieles, los "indios amigos" del gobierno, como lo afirmaba Mitre: se debe hacer distinción con un Coliqueo, que hizo lo que ningún otro.
El general Mitre ayudó mucho a los indios. Hizo construir un rancho en la Tapera de Díaz y un galpón para guardar las cosechas. A los caciques y capinejos que hacían custodia en las fronteras; les daban sueldos y ayuda a sus familias. De esa manera empezó a prosperar la tribu de Coliqueo. Hoy en día allí siguen viviendo los descendientes de Coliqueo...
...para los primeros días de octubre de este año, les fueron entregadas las escrituras después de tantas idas y venidas. Y de tantos terratenientes mugrientos que les quisieron sacar de sus tierras.