martes, 29 de abril de 2014

Déjame quedarme

Déjame quedarme que partir no es lo querido
Un negocio que se cierra, una ventana sin vidrio
El trabajo que escasea, no hay “valor” para el oficio
La ruta hacia Buenos Aires el destino de los hijos

Déjame quedarme para no ser el olvido
De una plaza desolada o de un pupitre vacío
Déjame que te cuente esta historia de abandono
De los pueblos que se duermen cuando se van sus retoños

Déjame quedarme para hacer un mundo nuevo
En las tierras de mis padres en el pueblo de mi abuelo
Déjame que te diga que renace la esperanza
Todos juntos es la vida, en el pueblo de mi abuelo

Déjame quedarme para ser sonrisa siempre
Una voz enamorada de mis niños en tu vientre
El camino del retorno, la semilla en “creciente”
El futuro está cercano, la alegría de mi gente

Déjame quedarme para hacer un mundo nuevo…
Déjame que te diga que renace la esperanza…
En el pueblo de mi abuelo…
Vos, yo, todos juntos somos lo mejor…
En el pueblo de mi abuelo…

Letra: Carlos Varco – Fernando Torres; música: Fernando Torres.

jueves, 24 de abril de 2014

Detrás de la Cordillera
20



OBRERO ASESINADO POR SUS PROPIOS COMPAÑEROS

-Un joven trabajador opositor a la comisión interna, fue asesinado anoche en la los fondos de la misma empresa .El motivo que derivó en el cobarde asesinato fue la tajante negativa del joven a participar en la fabricación de armas. Este delito, que se está llevando a cabo desde que la comisión interna tiene el control total sobre la producción, tiene la mirada cómplice del gobierno nacional, que, ante las reiteradas denuncias de los empresarios, no tomó ninguna medida para desbaratar a la célula terrorista que opera en este importante complejo fabril.
Los cronistas de nuestro diario recorrieron toda la planta en búsqueda de testimonios de los desgraciados hechos, pero los obreros, por orden de la comisión interna, se negaron hablar. En todo su recorrido nuestros periodistas estuvieron acompañados, a una distancia prudencial, por un grupo de trabajadores que serian los encargados de la seguridad de toda la empresa, cuando los fotógrafos de nuestro diario quisieron tomar fotos de las distintas secciones, su tarea les fue impedida por este grupo de sujetos…
Al ver los inmensos galpones, los enormes vestuarios, el comedor gigantesco, en el más absoluto silencio, sin voces de personas que le den color de vida, uno piensa que en esto están convirtiendo nuestra querida patria. Podemos decir que esta empresa, es una postal del futuro que nos espera a todos los chilenos. Hoy tres mil compatriotas trabajan en medio de la amenaza y del miedo, son rehenes de un grupo de apátridas, que buscan quedarse con nuestra libertad. Chilenos: la patria nos reclama, aún estamos a tiempo.
Así escribía la derecha uno de los muchos y extensos artículos con que llenaron los diarios en esos días. La muerte de Núñez fue portada en los grandes periódicos, durante semanas mantuvieron la noticia en primera plana y conmovieron a la opinión pública.
Un grupo de parlamentarios opositores, aprovechó la situación para  interpelar al ministro del interior y hacer encendidos discursos ante las cámaras de televisión, en defensa de los trabajadores y la libertad. Las señoronas de Santiago que ya habían comenzado con su batir de cacerolas vacías, ahora acompañaban sus protestas con unas pequeñas banderas de plástico que decían: Núñez justicia. En algunas paredes, comenzó aparecer, una nueva consigna: Una viuda y cinco hijos están solos. Núñez te vengaremos. La derecha había conseguido tener un mártir.
En la fábrica nadie creía en la inocencia de Núñez. Casi un santo al decir de la prensa, era unánime la opinión de que él era quien dirigía a los saboteadores, también era mayoritaria la idea de que era un derecho de los trabajadores organizar la defensa contra los atentados, pero apenas un puñado de obreros compartió la drástica medida tomada por Larraín y Patricio.
La comisión interna, después de un intenso debate, resolvió separar del cargo a Larraín, que únicamente quedó como delegado de su sector.  Patricio, en cambió, sufrió una leve pena .. También se resolvió respaldar a los compañeros en la investigación judicial que, bajo presión de la derecha, se estaba llevando a cabo.
Por muchos días, en los oídos de Patricio resonaban las palabras, que una vez, a modo de sentencia, había dicho el choclo Mena: “Cuando la vanguardia se aleja de las masas, que dice representar, se convierte en una patrulla ciega”.
 A Patricio, la dirección del MIR lo felicitó por la actitud que había tenido ante el enemigo de clase y lo promovió a integrar una célula militar. Al participar en la primera reunión,  tuvo una grata sorpresa, porque se encontró que Larraín y otro compañero de la fábrica, eran también miembros de la célula a la cual se integraba.
La vida de Patricio se iba acelerando, al mismo ritmo de los tiempos políticos que vivía Chile. Con su nueva responsabilidad comenzó a tener una doble vida y una gran culpa. En ningún momento se atrevió a contarle a Elena el paso que había dado, tenía miedo de perderla. A la vez era consciente de los peligros a los que la estaba exponiendo. Todos los días mientras trabajaba se decía que esa noche, después de la cena,  se lo iba a contar  pero cuando llegaba el momento no se atrevía y así  fueron pasando los días.
A finales del otoño, Elena y Patricio recibieron felices la llegada de Lautaro. Su casa se vistió de fiesta y compartieron  la alegría con sus familiares. Lautaro abrió por primera vez los ojos, en un Chile que vivía los momentos más decisivos de toda su historia. Las clases dominantes, con sus socios extranjeros, defendían con uñas y dientes sus históricos privilegios. Días decisivos se avecinaban.

lunes, 21 de abril de 2014

Pronombres Sociales


Yo dejo pasar la vil estafa cotidiana
que me aplican quienes creen que
lo pequeño (y ruin) no redunda
en aquello que cercena nuestro presente.

Tú dejas pasar tu actitud desinteresada
sobre aquellos que poco o nada tienen,
bajo pretexto de individualidad y rutina
ensordecedora.

Él deja pasar los actos del poder
obsceno que compra y muele,
que tritura explota exprime a quienes
(nosotros) dejamos pasar los actos
del poder que, en fin, no perdona.

Nosotros dejamos pasar chances de
levantarnos sin precisar la adulación
al líder que idolatramos por miedo y
desgano a hacernos cargo de la carga histórica.

Vosotros dejáis pasar el hambre embrutecedor,
la cultura del consumo, la estupidez gubernamental.
El cinismo sistémico de una maquinaria para elites.

Ellos dejan pasar el desprecio por lo inmaterial,
los precios jerarquizados de la vida, el expoliante
modo de medir las relaciones personales: 
los hábitos
hechos carne de dejar pasar aquello que no se debería.   

Patricio López Camelo

viernes, 18 de abril de 2014

Detrás de la Cordillera
19


Patricio estaba totalmente desorientado cuando llegó Larraín. En pocas palabras le comunicó lo que estaba sucediendo, e intercambiaron opiniones para encontrar una posible solución, luego reingresaron a la oficina para continuar con las preguntas.
Núñez continuaba con su monólogo, se lo veía triunfante. Al verlos entrar preguntó:
 -¿Cuándo vienen los carabineros a buscarme?-
-En un rato, antes queremos que nos contestes algunas preguntas-
-Con todo gusto, será un placer- De forma irónica  contestó Núñez y Larraín se mordió los labios para no  insultarlo. Patricio, en cambio, hizo como si nada hubiera pasado y preguntó
-Queremos saber quién te paga y los nombres de todos tus cómplices-
El saboteador se tomó su tiempo para responder, deliberadamente todos sus movimientos eran hechos con extremada lentitud, encendió un cigarrillo llenó sus pulmones de humo y recién después habló.
-¿Quieren saber quién me paga? No hay problema: la empresa, y gano en un mes lo que todos ustedes  ganan en un año. -
-¿Quiénes en la fábrica están implicados en los atentados? Queremos los nombres de todos ¡YA!- Gritó Larraín fuera de sí
-No me subestimen, no soy un traidor, no voy a dar ningún nombre- Con una sonrisa a flor de labios contestó Núñez, quien parecía disfrutar con la situación. Larraín  descontrolado gritaba:
 -¡Te puedo moler a palos y sacarte todos los nombres que quiera!-
-No te atrevés mierda. Ustedes los zurdos son todos iguales, cuando llega el momento se cagan en las patas y no hacen nada- Núñez provocaba descaradamente a Larraín. Se quería hacer golpear para aparecer ante el juez y el  periodismo como victima.
- Basta, vamos a sacarlo de aquí- intervino Patricio
- Ves este es un chilote sensato. Usa la cabeza,  y no es como vos que sos todo fuerza y nada de seso. Reía Núñez, que continuaba provocando  a Larraín, quien tras una seña de Patricio cerró la boca.
Por una puerta lateral salieron hacía los playones, que a esa hora de la madrugada estaban desiertos, y en total silencio se acercaron a los fondos de la fábrica. Núñez comenzó a inquietarse y, ahora, era él el que hacía las preguntas, pero nadie le respondía.
Cuando salieron del perímetro fabril, por una pequeña puerta que iba hacía un basural a orillas de un riacho nauseabundo, se desmoronó.
-No hagan locuras muchachos, que después se van arrepentir- Su cara se había trasformado, ya no existía la sonrisa irónica  y su voz iba perdiendo seguridad.
Cuando llegaron a la orilla del arroyo, con el fango hasta los tobillos, estaba totalmente quebrado. Al ver las armas desenfundadas que lo apuntaban, sus piernas no resistieron el pánico y cayó de rodillas para comenzar a gimotear pidiendo clemencia.
-¡Por favor no me maten! ¡Tengo hijos, no lo hagan! Les puedo dar los nombres de los demás, les juro que yo sé todo, cuánto cobran, dónde se reúnen, a que organización pertenecen… ¡Les digo todo, no me maten!-
Era patético verlo llorar desesperado, desencajado, con la cara enrojecida y llena de mocos, tratando de canjear su vida por los nombres de sus socios, era la imagen viva del traidor.
Los disparos resonaron secos en la madrugada,  desde un pequeño caserío a lo lejos ladraron  perros, una neblina tenue se comenzaba a levantar. Una de las cuatro sombras que rodeaban el cuerpo, se acercó, movió el cadáver con la punta del píe y sin apuntar a quemarropa descerrajó los dos últimos balazos. Después, el silencio y la neblina lo cubrió todo.

sábado, 12 de abril de 2014

Cuatro-Cuatro


"Dumbo", "Citroen con las puertas abiertas", o simplemente "oreja". Llegó a la adolescencia integrando un cuarteto temible con Gustavito del 17, Mara del 76 y César del 28. Fue precisamente en la adolescencia que se le agudizó un problema de salud que arrastraba desde la niñez: El Oreja sufría de varicocele. Para los que no estén familiarizados con este diagnóstico, explico lo poco que sé: Son várices en los testículos (en el caso que nos ocupa era en un testículo; el izquierdo), que producen un estiramiento de los mismos hasta formar una especie de tubo, cuyas dimensiones llegan a ser considerables. Todos le decíamos que se opere, que "eso" le podía hacer mal, que esto, que lo otro..., nada. El Oreja no quería operarse. Y eso que la madre trabajaba en el Hospital y no costaba nada hacerlo operar cuando él quisiera..., nada. No quería. Se podrá pensar que era por temor a la anestesia o a los riesgos de toda operación, pero no. No era miedo. No era inconsciencia. No era dejadez. Los sábados a la noche,  el Oreja se ponía los pantalones ajustados y acomodaba su estirado testículo hacía un costado, simulando un pene enorme.
- A las chicas les encanta, decía.

Alberto López Camelo.

jueves, 10 de abril de 2014





Relatos del más acá...
más que un libro...
más que relatos...
Un espectáculo literario que estamos presentando (junto con el libro obviamente)
Este miércoles 16 de abril en el Centro Cultural La Brújula.
A partir de las 19:30 - Entrada libre


miércoles, 9 de abril de 2014

Detrás de la Cordillera
18
Los trabajadores colocaron el queso en la trampera y se armaron de paciencia para poder atrapar a los ratones. No tuvieron que esperar demasiado.
 Las luces de las linternas de pronto alumbraron el mameluco de color gris y un hombre se cubrió la cara con las manos tapando el haz de luz que intentaba identificarlo. Obnubilado por el miedo, jugó su última carta a un escape, que de antemano, sabía imposible. Apenas si logró hacer unos pocos pasos, una sombra que apareció de pronto frente a él, lo detuvo con un golpe que lo hizo trastabillar y termino desparramado por el suelo.
-¡Que enciendan las luces!- Alguien ordenó
-¿No me reconocen compañeros? Soy Ernesto Núñez de control de calidad- Habló ya de pie, mientras se arreglaba el mameluco, con una sonrisa nerviosa en los labios. Nadie le respondió y  por la fuerza fue conducido por un estrecho pasillo
-¿Dónde me llevan? Yo no soy ninguna porquería para que me traten así a los empujones. ¡Qué se han creído güevones! Gritó y trató de resistir. Cuando sintió el caño de la pistola en sus costillas se sintió perdido y se le aflojaron las piernas. Caminó con dificultad en silencio hasta que lo ingresaron en una oficina donde permaneció a solas por  espacio de quince minutos.
El tiempo trascurrido lo ayudó a poner las ideas en orden y a recuperarse del miedo inicial. Cuando Patricio entró en la oficina, Núñez decidió tomar la iniciativa y dijo en tono altanero:
-No me pueden retener aquí ¿de qué se me acusa?-
-Estás acusado de sabotaje y de conspirar contra el gobierno de la Unidad Popular. Respondió Patricio, quien estaba acompañado por dos trabajadores más.
-¿Y desde cuándo ustedes son jueces? Para mí la constitución todavía está en vigencia, a no ser que hoy a la tarde el Chicho la haya usado de papel higiénico. Ironizó Núñez
- Sos un cabrón hijo de puta como todos los burgueses. Ahora pedís por la constitución, pero atentas contra ella todos los días.
- A mi me importa un carajo lo que vos pienses, llama a los carabineros y que ellos  me pongan ante un juez
         -  Pedís un juez porque te va absolver, ¡si son hechos con el mismo barro!. “No hay mérito”, va a decir solemnemente, nunca encuentran pruebas para condenar a los terroristas como vos pero durante cien años no las necesitaron para condenar obreros Patricio fue interrumpido por las sonoras carcajadas de Nuñez, que sin dejar de reír dijo:
-Tengo que reconocerlo, sos un chilote inteligente. Lo que dijiste es impecable, es así, te puedo agregar más, cuando vaya ante el juez niego todo. Voy a decir que nunca estuve en ese sector y el juez sin preguntas me va absolver. Nuñez al decir esto miraba fijamente a Patricio de forma desafiante
- Una vez libre voy a llamar a una conferencia de prensa junto a mi abogado que es uno de los mejores de todo Chile y voy denunciar que estuve secuestrado por la comisión interna.  También denunciare que ustedes me quisieron hacer firmar una declaración para involucrar  a los directivos de esta fábrica en una conspiración, y como yo me negué fui amenazado y salvajemente golpeado
Los compañeros de Patricio rojos de furia se acercaron a Núñez con intenciones de hacerlo callar a golpes. Patricio intervino y con un gesto los hizo retirar. Núñez continuó:
 -Les puedo garantizar que la denuncia va a salir en primera plana de varios diarios y que famosos columnistas ya tienen escritas sus sesudas reflexiones sobre los hechos…
Patricio, en ese instante, vio nítidamente la jugada de la derecha, ahora los obreros eran los ratones. En verdad, él había sospechado cuando le comunicaron que el saboteador atrapado era Núñez y por eso había tardado más de quince minutos para interrogarlo. La información que tenían era que pertenecía al grupo de extrema derecha Patria y Libertad, Desde un primer momento se había pensado que él estaba atrás de los sabotajes, pero de forma indirecta. Siempre se lo vio como la cabeza de los conspiradores en la fábrica pero nunca como las manos. Ahora actuaba como un único cuerpo, cabeza, manos y en un par de días, también lengua.