miércoles, 10 de diciembre de 2014

Detrás de la Cordillera
52

El corcho Barrios jamás dudó en la victoria, estaba totalmente convencido que no sólo las fuerzas armadas saldrían a las calles, sino también el pueblo para terminar con la tiranía. Era obtuso en el pensamiento, cuando algún compañero señalaba  que el gobierno tenía una extraordinaria capacidad  de movilización, Barrios se negaba a discutir ese punto.
¡Obligan a la gente a ir, los camiones los llenan a punta de bayoneta y  reparten bolsones con alimentos, los pobres van por necesidad! Pensemos… los pobres siempre han sido buenos chilenos, ¿por qué van cambiar ahora? Y cerraba la discusión con un golpe en la mesa y una catarata de insultos.
El odio que sentía por el marxismo y la izquierda era total, los culpaba de todo y en cierta forma tenía razón ya que su mundo de privilegios había quedado sepultado con los nuevos derechos de las mayorías. Aún así, a pesar de su odio, era amplio para aceptar distintas formas de pensamiento en sus amigos. Por supuesto que todas sus amistades pertenecían a su misma clase social, con ellos se permitía la discusión franca y abierta.
Su mejor amigo, con quien había compartido toda la niñez, escuela, vacaciones y hasta la mujer en el despertar sexual de ambos, militaba en el MIR. Barrios, a pesar de las diferencias ideológicas, nunca dejó de brindarle su amistad. Fue por eso que cuando su amigo le pidió un favor, el corcho no dudó en prestarle ayuda. La cuestión no era sencilla, el amigo recibía un cargamento con explosivos y necesitaba un lugar para esconderlos por un tiempo.
-El paquete lo recibo hoy por la noche y no tengo ninguna casa segura donde guardarlo. En mi familia no puedo confiar, si observan movimientos raros en algunas de sus propiedades son capaces de llamar a los carabineros y, además, creo tener los servicios de inteligencia pisándome los talones. Por eso pensé en vos, sos la única persona que me puede ayudar a resolver esto
Barrios se comprometió a guardar los explosivos en su propia casa y puso una sola condición. La única persona que debía conocer del escondite era su amigo. Una vez que cerraron el trato continuaron bebiendo cerveza toda la tarde.
Fue la última vez que lo vio. En el atardecer del diez de septiembre su amigo fue secuestrado en pleno centro de la ciudad. La casa del corcho Barrios fue allanada el doce por la mañana y él, fue detenido en un local de Patria y Libertad ese mismo día por la tarde.
Durante cinco días fue torturado con salvajismo y en varias oportunidades estuvo a punto de ser ejecutado. Se lo acusaba de ser miembro activo del MIR y de estar infiltrado en Patria y Libertad. Su amigo no sólo había hablado de los explosivos, sino también lo había involucrado en la organización.
Sólo un milagro podía dejarlo con vida y este se produjo de la mano de su tío, el cura, que intercedió ante las autoridades militares para salvarle la vida. Una vez más la fuerza de su apellido se impuso y el corcho Barrios terminó con sus huesos en el penal. Preso, pero vivo.
La vida en la cárcel en un primer tiempo se le hizo difícil. Todo el presidio conocía su historial que incluía, por supuesto, su pasado de militante en Patria y Libertad. Recelo, desconfianza y hasta alguna mirada amenazadora cosechaba a su paso, también era despreciado por parte de los militares que lo consideraban un traidor y sobre todo de los comandos se que ensañaban con él.
Poco a poco la actitud de los detenidos hacía Barrios fue cambiando, para esto tuvo mucho que ver la posición que tomaron los integrantes de la comisión política. Allí se analizó que Barrios, del que no había ningún tipo de dudas de su fascismo militante, antepuso por encima de su ideología un sentimiento tan profundo como es la amistad. Se valoró esta actitud, pues Barrios sabía el pensamiento político de su amigo y conocía también que lo que guardó en su casa ponía su vida en peligro y hasta, llegado el momento, podría ser usado en contra de su organización o hasta de su propia familia. Esta noble actitud, decía la comisión política, hace de Barrios merecedor de todo nuestro respeto y solidaridad, para nosotros es un compañero más, a pesar de su pasado.
Cuando Patricio llegó al penal ya había pasado lo peor para Barrios, de a poco se dejaba de lado el recelo y la desconfianza. Con el tiempo, cara de corcho se ganó el respeto y el cariño de todos y, al final, terminó siendo uno de los compañeros más apreciado de todo el penal.



martes, 9 de diciembre de 2014

Furgones - 01 - Trago Amargo (Demo)



FURGONES- TRAGO AMARGO



Hoy les acercamos material de esta banda nueva, que sacó su primer demo durante el 2013 y ya perfilan como promesas del rock and roll, crudo, urbano, con reminiscencias setentistas y muchas, pero muchas guitarras. Furgones, damas y caballeros.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Detrás de la Cordillera
51

El fortalecimiento de las relaciones humanas era el eslabón principal de una cadena infinita de ayudas y de contraprestaciones que elaboraba y cuidaba cada detenido. En cada pabellón se generaban pequeños clanes de cuatro o cinco personas. Estaban compuestos por afinidades diversas pero la edad y la cercanía de la cama eran la base principal de su fundación.
Patricio desde el mismo momento de su llegada se había integrado a uno de estos pequeños grupos y enseguida entabló amistad con sus componentes.
Su principal amigo y compinche fue Esteban Barrios Peralta de los Reyes, como el mismo le gustaba presentarse con solemnidad marcial. Esteban, de apodo “corcho” o “cara de corcho” por su particular rostro, era el mismo que le había prestado la cama en su primer día en la prisión.
La historia de vida, de militancia y hasta la propia detención de Esteban Barrios era muy particular. Su abuelo, de joven, con audacia y muchos balazos, había hecho fortuna en las minas. Luego, como proveedor de mulas del ejército se hizo inmensamente rico. De esta forma consiguió los blasones y los fundos necesarios para que su familia ingrese hacer parte de  lo más rancio de la oligarquía chilena.
 Toda la familia era gente importante e influyente, abogados, políticos, militares, jueces y hasta uno que era cura y mano derecha de un obispo. También contaba con cuatro hermanos mayores y con una chorrera infinita de primos y primas con quien de niño pasaba los veranos en las estancias del abuelo.
-El mundo desde que es mundo, está dividido en dos, los que mandan y los que obedecen. Nosotros mandamos por derecho divino, así Dios lo quiso y nos prepara para eso. Así les hablaba el viejo Napoleón Barrios a todos sus nietos mientras tomaban el té en vajilla de porcelana inglesa.
El corcho Barrios fue consecuente con este mandato familiar. Una vez que terminó el liceo en un exclusivo colegio católico, ingresó de inmediato a la facultad de derecho. Comenzaba el año setenta y Salvador Allende asumía la presidencia del país, el viejo latifundista no lo soportó y enfermó de gravedad. Una tarde, ya agonizante, llamó a sus hijos y nietos varones al borde de su cama y les hizo jurar que debían luchar para terminar con el marxismo en Chile, luego, murió en paz rodeado de familiares y sirvientes.
Apenas pasaron unos meses de este hecho cuando Esteban Barrios tuvo su bautismo de fuego en las filas de la ultraderechista Patria y Libertad. La tarea a desarrollar fue sencilla, emboscar a una columna de estudiantes secundarios que marchaban para apoyar al gobierno. El saldo fue desfavorable a los estudiantes que tuvieron varios heridos por las piedras y bastonazos de los atacantes, quienes, una vez cometido el atropello, se dispersaron entre los carabineros que sólo atinaron a mirarlos con complicidad.
De ahí en más para Esteban la militancia política fue pan de todos los días. La universidad era un hervidero de actividad, todo el mundo conspiraba o se preparaba para defender el gobierno pero nadie era indiferente. Todos sabían que el golpe de estado se estaba gestando, lo que nadie podía asegurar de antemano era el resultado. La derecha estaba bien preparada pero, aún así, no garantizaba que la totalidad de las fuerzas armadas le respondieran. En sus cálculos previos estaba presente que una parte no aceptaría el alzamiento, por lo tanto, la apuesta pasaba por aislar este sector y reducirlo a su mínima expresión. Contaban con que la mayoría de las fuerzas armadas iban a tener una posición inicial equidistante, esperando que la balanza se volviera hacia uno de los lados. Firmeza  y audacia, repetían que esto sería decisivo para el triunfo.


lunes, 1 de diciembre de 2014




LOS FUEGOS DE LA POBREZA: LABURO

_Pero...mira este pelotudo, ¿Quién se cree que es? Ahora lo voy a ir a buscar…
_Pará, pará Raúl, dejalo.
_No jefe, que dejalo, si vino a decirte eso en la cara a vos…él!!! Que ni delegado gremial es el pelotudo y viene a decirte que le parece una chantada lo que hacemos con los muchachos cada vez que hay acto, que lo de la afiliación obligatoria… ¿Quién se piensa que es para venir a hablar como zurdo si ni representante es?
_Tranquilo Raúl, escuchame, esto es así: este se va a ir ahora a la casa todo inflamado, tratando de disimular su propio orgullo de haberle dicho al secretario general lo que me dijo en la cara. También se va a perseguir un poco pensando en que quizás lo que hizo fue demasiado, porque es un pichón todavía. Y va a esperar a mañana con ansiedad, a ver si hay represalias de nuestra parte. Vamos a dejarlo, que pasen unos días, que baje la guardia…vamos a tratarlo incluso con un exagerado respeto cuando lo crucemos, al saludarlo…
_ ¿Por qué?
_Para que piense que el hecho de haber sacado pecho lo va a ubicar en un lugar en el cual no lo vamos a joder. Incluso si es más ambicioso e idealista, se va a ir perfilando en su interior la idea de representar a sus compañeros…y ahí va a empezar a hablar más en público, va a querer convencer a los otros. Cuando lo haga, va a haber dado el primer paso para que lo bajemos.
_ ¿Lo vamos a…bajar jefe?
_No bestia, no me refiero a eso…cuando este empiece a querer convencer a otros sin haber sido elegido para nada, va a ser más fácil poner a sus compañeros, en especial a los delegados, en su contra. Y ellos van a hacer el laburo por nosotros.
_ ¿Cómo lo van a hacer?
_No necesitamos nada brusco. Con tipos como este, que tienen huevos pero están solos, lo mejor es ir haciéndole el día a día infernal: cargadas, burlas, ir logrando que casi nadie le hable, decirle a sus compañeros que se porta de manera rara…que dice cosas que no debería sobre ellos, porque aunque no crean en lo que digamos, en algo los influye, a alguno le va a generar dudas. Lo convertimos en un pantriste…Después empezamos joderle la producción… ¿el está en control de calidad no?
_Sí, es la última parte antes de sacar el producto a distribución.
_Fácil entonces… ¿usan solo las maquinas?
_No, usan las maquinas pero como todavía esta eso de la tradición italiana…
_Ah sí, sí, quieren que el ojo humano además verifique. Bien, asegúrate que en 3 semanas algunas de las llantas de él queden con defectos, pero ligeros. Después hablamos con el que las carga.
_Listo jefe. ¿Algo más por ahora?
_No, por ahora no. Paciencia Raúl, ya va a llegar el momento de que entienda, de a poco, que a nosotros nos puso acá la gente y que eso nos da margen para manejar muchas cosas como se nos cante y según nuestro criterio.
Raúl estaba yéndose pero lo asaltó una duda. Volvió sobre sus pasos y le preguntó a su jefe:
_Pero…jefe… ¿Y si el tipo no tiene interés en ser delegado o representante de sus compañeros?
El jefe lo miró con una mezcla de bronca y lastima:
_No Raúl, tiene aspiraciones de serlo. Nadie anda por ahí haciéndole frente a estas cosas solo porque le parece correcto o por su “dignidad”. Quédate tranquilo. En cuanto salgan sus ganas de representar a sus compañeros, pierde.

Mientras Raúl se iba, el jefe dudó un instante. Pero se le pasó enseguida.  

sábado, 29 de noviembre de 2014

La Esfera - Vampiro


Primer videoclip de La Esfera. / Guión: La Esfera. / Dirección: Martin Fox Douglas y Carrie Bencardino.
Para descargar nuestra mùsica: https://soundcloud.com/laesfera

Increíble pero real, todavía hoy en estos tiempos de mucha tecnología y de conocimiento profundo hay personas que se escandalizan por la libre expresión artística y por el deseo de compartir la música. Este video está cuestionado por el obispado... En fin, el mensaje debe ser NO A LA CENSURA.
El mejor aguante para La Esfera 

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Detrás de la Cordillera
50

A partir de ese momento, Patricio comenzó a sentirse parte de un gran colectivo que integraban todos los detenidos. En la cárcel todos los presos participaban en distintos núcleos de organización. Estaban divididos para realizar distintas tareas, cada pabellón tenia representantes de todos los partidos y, a su vez,  uno los representaba en la comisión de todo el penal. Patricio integró la comisión de cultura de su sector. Las comisiones eran muchas e iban en aumento porque se trataba que cada detenido tuviera un lugar de integración y participación.
Además de la comisión de cultura, estaban las de deporte, educación, sanidad, recepción, disciplina y, por supuesto, la comisión política. Esta era la única donde sus miembros eran elegidos por cada organización política y, si bien todas las organizaciones tenían al menos un representante, existía un riguroso equilibrio entre el número de integrantes y los detenidos que tenían cada fuerza en el penal.
El partido comunista era la organización con más detenidos en la prisión, por lo tanto tenía mayoría de representantes en este improvisado buró político. Esto, al final, poco importaba porque las decisiones debían ser votadas por tres tercios de la comisión y no por mayoría simple, de esta manera siempre se debía buscar el consenso. Lo que tenían los comunistas a favor de su número era el poder de veto, sin su aprobación había tareas que no eran debatidas por la comisión. En general, en la comisión existía una gran armonía y quizás el tema más espinoso, el cual tanto como los comunistas y los socialistas se negaban tozudamente a abrir el debate, era la posición de la unidad popular en sus últimos meses de gobierno ante  el inminente golpe militar. La comisión política no debatía este asunto y el tema quedaba encerrado en las reuniones de cada organización. Cuando el asunto aparecía en una reunión pluralista, siempre alguien en nombre de la disciplina y la unidad argumentaba que ese no era el ámbito y se cortaba de cuajo el posible debate.
El presidio estaba en una isla, adonde en otro tiempo existió una base de la marina. Las viejas construcciones habían sido acondicionadas de apuro y, prácticamente de la noche a la mañana, se convirtió en una cárcel de máxima seguridad. El lugar donde dormían los detenidos eran unos galpones de madera, que alguna vez fueron usados como depósitos en la antigua base. Los baños comunes eran por demás precarios y estaban alejados de los galpones. Estaban conformados por unas hileras de letrinas sin puertas y esto fue una de las primeras peticiones de los detenidos ante las autoridades. Si bien fue cierto que no lograron que colocaran las puertas, al menos les permitieron ponerles cortinas de bolsa, hechas por los propios detenidos.
Por las noches, los pabellones eran cerrados de afuera con candado y en el caso que algún detenido tuviera que ir al baño, se las tenía que arreglar en unos enormes tachos que estaban dispersos en los distintos rincones. Todas las mañanas un grupo de presos retiraba los tachos y los llevaba a volcar en las letrinas. En esta tarea no existían privilegios, todos, una vez al mes, cumplían con el operativo “jugo amarillo”, como la llamaban jocosamente los presos.
Las duchas estaban pegadas a las letrinas. Era una construcción amplia, con paredes sin revoque y una ristra de caños a lo largo del techo con agujeros por donde salía el chorro de agua helada. Sobre una de las paredes estaban las piletas, donde los detenidos lavaban sus pertenencias y se afeitaban. La barba de dos días era sancionada con un par de golpes o, lo que era peor una visita a los calabozos de aislamientos. Llamados por todos el solitario.
La vida  en el penal era extremadamente dura, a las condiciones de encierro había que sumarle el clima. El frío viento que provenía del mar y la lluvia, se convertían en poderosos enemigos de todos los detenidos, sólo el verano traía un poco de alivio.
Pero lo peor de todo era la llegada de los comandos. Su venida era siempre imprevisible, como la cantidad de tiempo que se instalaban en el penal. Podían estar sólo un día, o una semana. Desde que pisaban la isla todo se convertía en un infierno. Con sus uniformes camuflados y su sadismo a flor de piel regaban el penal de golpes y amenazas. Cuando al fin decidían retirarse, dejaban los calabozos llenos y la enfermería repleta.

A todo esto se enfrentaban los detenidos, oponiendo como única defensa sus convicciones políticas y de vida. Organización, solidaridad y amistad, eran las armas que se empuñaban para enfrentar a un enemigo todopoderoso.

martes, 25 de noviembre de 2014

Mercedes Sosa - Zamba para no morir



Cuenta la leyenda que en medio de la selva boliviana, en un 1967 cualquiera, calcinados por el calor, con los pies lastimados, sedientos, hambrientos, muertos de cansancio y soñando con la victoria, los guerrilleros...cubanos, bolivianos, peruanos...escuchaban tararear a su jefe, el ya entonces mítico comandante Ernesto "Che" Guevara, esta obra del poeta Hamlet Lima Quintana hecha canción. Y entendieron que su letra parecía preparada a la medida de la obra que habían emprendido. Y entendieron lo colosal de lo emprendido...