"Detrás de la Cordillera"
9
La asamblea rechazó en forma unánime la suspensión de
actividades indicada por la patronal. Luego continuo en un clima, menos emotivo
y más pensante, donde se fueron sucediendo los oradores. Al cabo de tres horas
había dos posiciones principales: toma de la empresa con la inmediata
estatización, y una segunda, toma de la fábrica con control obrero e iniciar
las conversaciones con el gobierno para cuando este lo crea conveniente
estatizar. La discusión era ardua y agotadora. Los dirigentes de los distintos
sectores usaban todo el poder de persuasión para lograr que su
moción fuera la elegida, las opiniones estaban por demás reñidas. Cuando
ya se habían cumplido las cuatro horas del debate se pasó a votar. Por el canto
de una uña, ganó la posición encabezaba
Mena, toma con control obrero y la apertura de las negociaciones con el
gobierno para una futura estatización. Patricio votó por la posición perdedora
que defendió laboriosamente y con pasión junto a Larraín.. Al final todos
juntos cantaron el himno nacional.
La comisión interna en pleno, se puso a la cabeza de
la organización de la toma. Todos trabajaban codo con codo, ya no importaba por
que posición había votado cada uno. El choclo Mena y José Larraín, eran un
ejemplo, momentos antes habían confrontado en la asamblea de forma muy dura y
ahora intercambiaban opiniones sobre cómo abordar la tarea. Había una premisa
que se respetaba a muerte: lo votado en asamblea es ley para todos.
Se eligieron distintas comisiones
con muchos integrantes, todas ellas encabezadas por los miembros de la interna.
Política, Organización, Logística, Seguridad, Relaciones Sindicales, Prensa y Familiares.
La idea era armar grupos dinámicos, operativos, pero a la vez que pudieran
participar la mayor cantidad de trabajadores y con plena democracia obrera.
Patricio se incorporó a una de las
comisiones más importantes. Se hizo
cargo de la seguridad de toda la planta, lo que también implicaba cuidar de la vida de sus compañeros.
Lo primero que hicieron fue reunirse para evaluar las
distintas hipótesis del conflicto. Del análisis se desprendía que había que
prepararse para permanecer por bastante tiempo en la fábrica, por lo tanto
habría que trabajar en la moral de los
compañeros. Si bien este problema no era asunto propio de la seguridad, les
parecía un tema de suma importancia y lo iban a tratar en la reunión general.
Sin embargo, tomaron medidas, para que desde un primer momento, mantener la
moral en alto. La experiencia les indicaba que en los primeros días estarían
desbordados de entusiasmo, pero con el correr de los días este iría decayendo.
Uno de los factores negativos era que los trabajadores, con el transcurso del
tiempo, comenzaban a extrañar a su familia. Por lo tanto se trató de evitar
este trastorno y hacer que todos los trabajadores pudieran estar con la
familia. La primera medida fue dividir a todos en parejas, que cumplían turnos
de doce horas, cuando uno de los integrantes estaba con su familia, el otro
debía permanecer en la planta, y no se podía retirar hasta que su compañero
regresara. De esta forma se buscaba romper el aislamiento de cada trabajador con su familia y además se pasaba
de un compromiso general a uno personal. Si alguien desertaba de la toma, no
sólo traicionaba a todos, si no traicionaba a un amigo.
Una parte
de la comisión trabajaba en el armado y control de las parejas, otro grupo se
dedicaba a sellar las puertas de ingreso y egreso de la planta. Sólo la entrada
principal quedo habilitada, las demás fueron clausuradas. Los portones fueron
bloqueados con maquinarias de rezago. Cinco trabajadores cumplían turnos de
cuatro horas, rotaban de forma
permanente en el cuidado de las puertas, todos al mando de un único jefe. En la
puerta número uno, todo el dispositivo de seguridad era mucho más complejo. No
se había bloqueado con barricadas el portón principal, esta era una decisión
política ya que no se quería dar una imagen de caos y violencia. Desde afuera,
la planta estaba en una situación de total normalidad, de no ser por una
bandera enorme desplegada en el frente
que decía: Contra el golpismo de
los patrones, fábrica de los trabajadores. La seguridad en la puerta uno no
era evidente, pero no por eso no existía, al contrario, era la parte más
cuidada de la empresa.
Una vez resuelto el tema de las parejas, un primer grupo de trabajadores
pudo retirarse para sus casas y el resto se fue incorporando a las distintas
tareas requeridas en el marco de la toma.
Este es un comentario de prueba para ver si entra.
ResponderEliminar